Nunca recordarás esas tardes juntas en las que reíamos, nunca recordarás todo lo que he sufrido por esto, nunca recordarás lo bien que nos lo hemos pasado. Nunca me agradecerás todo lo que hice para seguir hacia adelante, nunca reconocerás que yo tube la razón, nunca vas a agradecerme todo lo que he hecho por ti, nunca te acordarás de las veces que te he ido detrás...
Pero en cambio, sí que te acordarás de las malas cosas, de lo malo que te he dicho, del daño que te he hecho, de las peleas y las discusiones, de las malas lenguas, de las lágrimas que siempre habían bajo tus pies, y junto a esas lágrimas, ahí estaba yo, con un puñado más en la mano.
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