
La verdad es que no sé muy bien ni cómo empezar esta nota. Debería empezar, tio, por darte las gracias. Darte las gracias por todo lo que has hecho por mí, por cosas que sólo sabemos tú y yo, por momentos que yo nunca voy a olvidar. Darte las gracias por darme la mano cuando me caía, por llamarme cuando lo estaba pasando mal, por reconocerme a metros de distancia, por ir todas las tardes a tu casa, por encenderme la chimenea, por jugar conmigo al parchís, por alimentarme, por ser algo más que un familiar. Es cierto que no me correspondías como mi "tío", pero has ocupado el puesto de aquellos que lo son de verdad y ni lo parece. Nunca te voy a olvidar, pase lo que pase, dure lo que dure, sufra lo que sufra, siempre serás ese hombre que me hacía sonreír en cada momento, ese hombre que se preocupaba por mí, el mismo que me abrazaba cuando me veía, aquél que se reía de mí cuando me veía hacer el tonto. ¿Cómo una persona tan grande puede acabar consumida por un conjunto de células malignas? Quiero que sepas que hemos hecho todo lo que hemos podido, te lo aseguro. Tubos,mascarillas,morfina,... ¿ese era realmente tu final? Yo sinceramente creo que tu final era un paraíso donde no existe la tristeza ni las enfermedades, porque eso es lo que te mereces, porque eres una persona enorme, para mí y para todos lo que te queremos. Pero, como a todos, ha llegado la hora, y en tu caso adelantaron el reloj de tu final.
SIEMPRE.
No hay comentarios:
Publicar un comentario