miércoles, 10 de noviembre de 2010

Querida Ana:

Sabes, después de estar mucho tiempo dándole vueltas, he tomado una decisión que espero que sea la mejor para mí. Lo siento Ana, pero mis padres, mis amigos y etcétera me han aconsejado que no vaya más contigo. Sé que tú me quieres, pero me han dicho que eres una mala influencia y que puede influir mucho a lo largo de toda mi vida. Te voy a echar mucho de menos...pero nunca te olvidaré. Contigo he pasado una adolescencia llena de metas, de experiencias nuevas, de alegrías y de tristezas que me han enseñado muchísimas cosas.
Nos conocimos en las vacaciones de verano, pero pocas veces coincidíamos por la calle. Pasaba el tiempo, y no sé cómo ni por qué, pero empezábamos a salir juntas por las tardes y poco a poco formabas parte de mi. Poco a poco empezaste a consumirme. No quiero hacerte daño, pero... me arrepiento de haberte conocido. Ibamos juntas al cine, gracias a ti me di cuenta de que si en la vida te propones algo, puedes conseguirlo con fuerza y ganas. No sabía que podíamos estar tan unidas en tan poco tiempo. Un día, te fuiste, desapareciste del mundo,o almenos desapareciste de mi vida. Te echaba mucho de menos, necesitaba que volvieras a mi lado lo antes posible. Al cabo de una semana, no aguanté más, te llamé, grité tu nombre en alto, y al poco tiempo volviste a estar a mi lado. Cuando colgabamos las denuncias que puse por la calle haber desaparecido, necesité la ayuda de mis amigos, así que,una tarde, charlando, descubrieron que tu y yo eramos amigas, o algo más. Descubrieron que tú y yo, juntas, formábamos una enfermedad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario